Sweeney Todd; el barbero diabólico de la calle Fleet

Cuando uno va al cine a ver la obra de un director sabe más o menos con lo que se va a encontrar. Cuando la película que se va a ver es de Tim Burton, lo raro es que uno encEjemplo de cuatricom�auentre algo medianamente distinto a lo que ha hecho durante toda su filmografía, y el caso de la película que nos ocupa, Sweeny Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet, no encontramos nada que no hayamos visto antes.

 

Lo primero que encontramos, además de su cuatricomía de colores (no hay quien lo saque del blanco, el negro, el morado y el rojo), es que es un musical, cosa nada novedosa puesto que Pesadilla Antes de Navidad en cierto modo ya lo era, por no hablar de más de una escena de Charlie y la Fábrica de Chocolate. Dejando a un lado que es una adaptación de un musical, el repertorio de canciones es muy limitado, la obra se sostiene casi en cuatro temas que varían minimamente, además de que solo tiene un par de escenas propias del género, dónde la acción se proyecta en la mente de los personajes. Sobre las voces, aceptables, nadie del reparto va a ser el próximo Pavarotti, pero tampoco es que sean Tamara.

El nivel interpretativo de la cinta es aceptable. Johnny Depp demuestra que lo mismo te hace de personaje con mil matices que de personaje inexpresivo sin mayor complicación. Helena Bonham Carter, en su línea. Los secundarios están bastante desaprovechados, Alan Rickman sobre todo, apenas tiene minutos en pantalla que le permitan lucirse. Sacha Baron Cohen hace un papel bastante bueno, de hecho, algunas de sus escenas son lo mejor de le película con diferencia, le dan un toque de humor.

 

La historia es bastante ramplona, típico drama de venganzas fáciles contra el malvado que le roba el amor de su vida al “héroe”… Realmente en este aspecto no hay nada destacable, todo demasiado predecible. Aunque esto no es culpa de Burton, sino del autor de la obra original en la que se basa el filme.

 

En cuanto a recursos narrativos, la película abusa de la sangre falsa, de una manera mucho más exagerada y con un color incluso menos natural que en Kill Bill. Burton hace uso también en alguna transición del movimiento de cámara rápido y a trompicones, claro que el uso de infografía, presente en gran parte de la cinta, facilita esta labor. Personalmente, el recurso más rancio de le película, es el símil pajarillo enjaulado, joven custodiada, está tan gastado que al verlo en pantalla piensas al instante en la falta de originalidad.

 

En conclusión, es una película que gustará a los fans de Burton, sobre todo a esos y esas que se han vuelto superfans por ver lustros después Pesadilla Antes de Navidad y la han subido a un pedestal y consumen merchandising de Jack Skellington de manera demencial, a la vez que alaban la estética gótico-colorista y decadente. Al resto, depende del aguante de la sangre falsa que tengan y lo que le parezcan en general los musicales, porque si esperan ver algo que no se esperen, complicado lo tienen. Sweeny Todd es una película que si la ves un domingo después de comer tirado en tu sofá puede tener un pase, pagar 7 euros por verla en el cine, es desperdiciar el dinero.

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5 Responses to Sweeney Todd; el barbero diabólico de la calle Fleet

  1. Aitor dice:

    HOmbre, en grosso modo estoy de acuerdo: salvando lo de la sangre falsa, que es usada buscando destacar ese color rojo por encima del resto de la gama cromática gotica (el negro-blanco-morado que mencionas). Pero que sí, que vaya, que no tiene nada que te levante del sillón, es un pase de todos los tópicos pseudogóticos con estética Timburtoniana.

  2. Guillermo dice:

    Y la viscosidad de la sangre también era a proposito.

    Me parece fatal que no hayas dicho nada sobre la interpretación del “Chico que entra por la puerta”. Papelón.

  3. Aitor dice:

    ¡Mr. Todd!¡Mr. Todd!

  4. Rosa dice:

    Si en el fondo fuimos unos visionariso cuando usamos esa sangre falsa tan falsa en nuestro corto JP, luego hasta Burton no has imitado, por cierto que ya conseguí hemoglobina de calidad y en dos texturas, líquida y más espesa para emular heridas secas.

  5. J. Pablo dice:

    Pues sí Rosa, fuimos unos visionarios. Por cierto, voy a necesitar bastante de la hemoglobina de pega esa, ya te contaré

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