Indiana Jones y El Reino de la Calavera de Cristal

Cuando una saga se deja de lado durante casi 20 años, la expectación que se genera con el anuncio de una nueva entrega es brutal. Ocurrió con Star Wars y el episodio fantasma. Con la  que nos ocupa, la cuarta entrega de Indina Jones, no ha llegado a tal grado de histeria colectiva, y por suerte, no ha sido tan perniciosa como aquel aborto cinematográfico que parió Lucas a finales de los 90. Para los que crecimos viendo al Dr Henry Jones Jr. tenerlo de vuelta es una suerte en parte, es como reencontrarte con un viejo amigo, por el que los años han pasado, pero que sigue manteniendo su esencia, o gran parte de ella.

Indiana Jones siempre ha sido una saga de aventuras, acción y humor, nada más y nada menos. Es un personaje clave en el cine de los años 80, que durante tres películas encarnó la imagen del aventurero comprometido a la par de seductor que sobrevive a mil y un peligros. En Indiana Jones … sigue siendolo, pero los años pasan, y cada vez se parece más Henre Jones I. Es la evolución lógica del personaje, y en ese sentido es de agradecer. La cinta recuerda más a El Templo Maldito que a El Arca Perdida o La Última Cruzada, aunque la sensación al salir del cine es que sin ser una película le ocurre lo mismo que a  El Padrino III, que siendo buena no está a la altura del resto de la saga.

 

Gran parte del atractivo de la primera y la tercera película es que los nazis están buscando objetos de la mitología judeo cristiana para llevar a cabo sus planes, eso los convierte en enemigos claros. En esta ocasión la acción se sitúa en plena guerra fría, y los rusos como malos siempre han sido poco carismáticos, aunque Cate Blanchett se sale del papel, consiguiendo ser la mejor mala de la saga después del Mayor Arnold Toht. La trama casi parece un episodio de Expediente X, recuperación de cadáveres extraterrestres, el Area 51, Alan Dale haciendo de alto cargo dentro del gobierno…  Coincendias aparte,  las Calaveras de Cristal no son un elemento tan reconocible como podría serlo el Grial, es como las piedras del Templo Maldito, algo que el gran público desconoce, y aunque algunos piensen que el MacGuffin no es importante, si lo es, sobre todo si lo van enseñando desde el principio de la película.

 

Los personajes está bien en general, Indiana ha madurado algo pero sigue siendo tan genial como siempre, a Marion no le han sentado demasiado bien los años, Irina Spalko (el personaje de Blanchet) cumple de sobra con su función, y Shia LaBeauf es sin lugar a dudas el gran desubrimiento de la película. El chaval ya había hecho un buen papel en Transformers, pero aquí lo borda,  hasta el punto de que se convierte en la gran esperanza para una hipotética quinta entrega. El resto pasa sin pena ni gloria, desde el típico suboficial mazado, al compañero que le traiciona. Luego está Oxley, que no llena como lo hacía Connery pero que cumole la función de arqueólogo cuyas pistas sigue Indy para lograr su objetivo.

 

La estructura narrativa es similar al resto de la saga, así que en ese aspecto nada que objetar, aunque la última parte de la película se excesivamente pesada y falta de ritmo, es un continuo corretear carente de diálogos. En lo que sí se las ha ido de las manos es en la exageración de situaciones. La escena de la nevera es inverosímil como ella misma, es de las mayores fantasmadas que recuerdo, mucho más que aquella vez en que Jason Statham desvió un proyectil con una bandeja. El uso de efectos digitales es exagerado en algún que otro momento, aunque se agradece que no se abuse de ellos, por suerte no es una película rodada en un croma casi todo el tiempo, como pasa con las últimas de Star Wars. La banda sonora, pues más de lo mismo, John Williams lleva lustros copiándose a sí mismo, y aunque las piezas encajan bien en la cinta, suenan a repetido.

 

Indiana Jones … posiblemente no pase a la historia como la mejor de la saga, pero es una buena película, y se agradece que hoy día se realice una cinta en la que lo que priman no son los efectos y el montaje frenético. Además consigue que pese a ser una cuarta entrega no se haga pesada ni sea una patada en el estómago al resto de la serie, como ha ocurrido en más de una ocasión con otras sagas. Habrá quien diga que esta cuarta parte no era necesaria, que estaba bien cerrada la historia con La Última Cruzada, pero este tipo de historias, que recuperan personajes, nos hacen verlos de otra forma. Que Harrison Ford no sea el centro de todas las escenas de acción no es tan terrible, podría haber sido peor, podrían convertir la franquicia en algo tipo James Bond, dónde el personaje cambia de actor cada dos por tres y dónde se pasan la coherencia y la continuidad por el arco del triunfo, pero gracias a Spielberg y Lucas, no es el caso.

 

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4 Responses to Indiana Jones y El Reino de la Calavera de Cristal

  1. Silvenger dice:

    Perdona, colega, pero esta peli es muy muy inferior a las otras de la saga. La única diferencia es que Lucas ha aprendido y no nos ha metido a Indy hasta en la sopa como hiciera con Phantom Menace. Episodio I no es tan mala. La película y serie de Clone Wars de animación 3D, en la que se pasan toda la peli cuidando del “Huttito apestosito”my en la que la Padawan llama a Anakin “Skyguay” si, eso SI es un maldito aborto.

  2. […] menos no habla y hace lo mismo que en Transformers, lucir palmito. Shia está bastante peor que en Indiana Jones IV, Josh Duhamel está lejos de ser la mitad de carismático que era en la serie “Las Vegas” o […]

  3. pez dice:

    pero… seguro que hemos visto la misma peli??

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