Elm Street en su mínima expresión

Adaptaciones, secuelas, remakes. El cine lleva unos años que salvo excepciones está limitado a estos tres campos. El cine de terror es un género que siempre ha sido propenso al secuelismo exagerado y a las revisiones constantes, era cuestión de tiempo que los nuevos personajes que entraron en el imaginario colectivo en los 70 y los 80 se pusieran al día para captar al nuevo público. Detrás de este oscuro y retorcido plan se encuentra Michael Bay, ese hombre que se llama a sí mismo director de cine cuando debería considerarse un rodador de explosiones sin sentido, pues no da para más. Este hombre, bajo el manto de su producción, ha metido mano en tres de las sagas más representativas de aquellos tiempos, La Matanza de Texas, Viernes 13 y la que nos ocupa, Pesadilla en Elm Street. De ésta lo mínimo que se puede decir es que es completamente innecesaria, puesto que aparte de no aportar nada simplifica a los personajes la dirección es pobre.

El remake de Pesadilla en Elm Street es capaz de provocarle pesadillas a Wes Craven (autor de la original y de Scream entre otras sagas). Han vuelto a todos y cada uno de sus personajes y los han vuelto unos sosos sin carisma ni presencia, pero especialmente es el caso de de Nancy y de Freddy. En el caso de la protagonista la actriz elegida, Rooney Mara, no transmite terror en ningún momento, ni terror ni nada en comparación a la interpretación del mismo personaje que realizó Heather Langenkamp en 1984. Aunque más sangrante es el caso de Freddy Krueger. Gran parte del éxito del personaje en su día se debía al actor elegido, Robert Englund (aquel lagarto tonto y bueno de V), sin él no había Freddy. Krueger siempre ha sido algo más que un ejecutor sin más, como puedan serlo Jason o Leather Face, es un personaje retorcido que se introduce en las pesadillas de los personajes para minarles moralmente todo lo que puede antes de acabar con ellos, y ese efecto lo transmitía muy bien Englund. El nuevo Freddy, Jackie Earle Haley, está simplificado al máximo y parece un “monstruo” estándar sin esa componente de retorcida psicología psicópata. Alguien debió pensar que si hizo bien de Rorscharch (Watchmen), donde de hacía de perturbado enmascarado encajaría bien en la churruscada piel de Freddy, craso error.

El resto del reparto es mediocre, puesto que aunque aparezca Clacy Brown apenas tiene dos o tres escenas sin importancia. Toda la chavalería de Springwood se limita a representar los tópicos actuales. Mención especial merece el hecho de que todos los que interpretan a chavales de instituto una vez más tengan bastantes años más que los que tienen sus personajes, aunque eso es costumbre que arrastra el género que puede que nunca desaparezca.

Las posibilidades técnicas que ofrece el cine actualmente están muy mal aprovechadas. Un aspecto mejorable de las antiguas entregas eran los efectos especiales, algunas de las ideas de pesadillas eran muy originales e impactantes, y con los medios actuales podrían ser impresionantes, pero se han limitado a recursos fáciles que no exploten la enorme cantidad de posibilidades que ofrece el concepto de Freddy.

En conclusión, el único beneficio que puede tener esta revisión de este míto del terror ochentero es el de acercar al nuevo públiclo las entregas clásicas de la serie. Las producciones de Bay han demostrado, excepto en el caso de La Matanza de Texas, ser un fiasco que en nada reedita el éxito de las entregas originales, pero además cada vez va a peor. Está consiguiendo simplificar tanto los conceptos, acercarlos tanto a sus concepción simplista del cine, que en una de estas da directamente el salto al gore descerebrado y sin estilo. Elm Street estaba bien como estaba, algunas de sus entregas eran malas, pero no era necesario en ningún caso rehacer la mejor de la serie, sobre todo cuando el resultado final es tan insatisfactorio.

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One Response to Elm Street en su mínima expresión

  1. […] El reparto realiza un muy buen trabajo. Y eso que pensaba que al estar por ahí en medio Justin Timberlake aquello no iba a haber forma de cogerlo, pero resulta que el papel que realiza y la manera en que lo interpreta le vienen que ni pintado, así que salvado el principal escollo, poco que decir del resto. Jesse Eisenberg muestra un perfil más serio que el que presentaba  en Zombieland. Ronney Mara sin embargo no consigue llegar más allá del pavisosismo que ya se viera en el remake de Elm Street. […]

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